Qué es el injerto de grasa (lipofilling), cuándo se usa para mejorar el labio o la nariz tras operar una fisura, qué dicen las revisiones científicas y por qué parte de la grasa se reabsorbe.
Quizá os hayan hablado del injerto de grasa (también llamado lipofilling o lipoinjerto) para mejorar el aspecto del labio o la nariz después de operar una fisura. Consiste en coger una pequeña cantidad de grasa del propio cuerpo y colocarla donde falta volumen. Os explicamos en qué consiste, para qué sirve y qué dice la investigación, con sus límites. Es una opción que decide el equipo de la unidad de fisura, caso por caso.
¿En qué consiste?
La grasa se obtiene de otra zona del cuerpo de la misma persona (por ejemplo, el abdomen) mediante una pequeña punción, se prepara y se coloca con una aguja fina en el labio, la nariz o la mejilla. Como es tejido propio, no hay rechazo.

¿Para qué se usa?
Una revisión de 2019 publicada en el Journal of Craniofacial Surgery lo describe como una técnica técnicamente sencilla que sirve para devolver volumen a la zona media de la cara y que también se ha usado en algunos casos de insuficiencia velofaríngea (cuando se escapa aire por la nariz al hablar). En la fisura de labio, se emplea sobre todo para mejorar el volumen y la simetría del labio superior y suavizar las secuelas de las operaciones anteriores.
¿Qué resultados tiene?
En 2024, la revista Cureus publicó una revisión de los estudios sobre injerto de grasa en fisura labial. Sus conclusiones principales:
- En las cirugías de corrección posteriores a la primera operación, todos los estudios revisados mostraron mejoras estéticas significativas; por ejemplo, un estudio con 52 niños y niñas seguidos durante unos 24 meses de media.
- No se describieron complicaciones graves ni en la zona tratada ni en la zona de donde se saca la grasa. En un estudio se citaron molestias leves (un hematoma y presión en la zona donante).
- Con los datos actuales, los autores creen que suele ser preferible hacerlo en una segunda cirugía, aunque también se ha probado en la primera operación del labio.
Es un procedimiento poco invasivo, pero no es mágico: parte de la grasa desaparece con el tiempo.
La grasa se reabsorbe en parte
Es la limitación más importante. Una parte de la grasa colocada se reabsorbe durante los primeros meses. La revisión recoge que, según los estudios, la pérdida puede ir del 20 % al 90 %; en un estudio sobre fisuras fue de media del 53 %. Por eso se suele colocar algo más de la cuenta, y a veces hace falta repetir el procedimiento. El resultado se estabiliza hacia los 12 meses.

Además, los propios autores señalan que faltan estudios más grandes y con seguimiento más largo: el más largo llega a unos 5 años, y la mayoría no pasa de 2.
No sustituye a otras cirugías
El injerto de grasa aporta volumen a las partes blandas. No sustituye al injerto óseo alveolar, que reconstruye el hueso de la encía donde está la fisura para que salgan los dientes, ni arregla problemas de dientes o de mordida, que se tratan con ortodoncia.
¿Y qué significa esto para las familias?
Que es una técnica segura y muy utilizada en cirugía reconstructiva, que puede mejorar el aspecto del labio o la nariz en algunos casos, pero que sus resultados varían de una persona a otra y no siempre bastan con una sola sesión. Si pensáis que podría ayudar a vuestro hijo o hija (o a vosotros mismos, si sois adultos con fisura), hablad con vuestro equipo de la unidad de fisura: ellos valorarán si está indicado, cuándo y con qué objetivos. Y si ya lo habéis vivido, contadnos vuestra experiencia: puede ayudar a otras familias.
Fuentes
- Goich K, Schachter T. A Scoping Review: Autologous Fat Grafting to Improve Volume and Aesthetics of Cleft Lip Deformity. Cureus 2024; 16(1): e52632 (en inglés)
- Jones CM, Mackay DR. Autologous fat grafting in cleft lip and palate. Journal of Craniofacial Surgery 2019; 30(3): 686-691 (resumen, en inglés)
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